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Grupos armados, la otra guerra

14 abr

* Delaciones, ejecuciones, rompimientos, caracterizan la historia guerrillera actual en Guerrero

Roberto Ramírez Bravo

*Publicado por Diario 17 en diciembre de 2006

EPRLa historia de los grupos armados en Guerrero es una historia de rompimientos, de delaciones, de fracturas que han llevado a ejecuciones entre ellos y a desatar, finalmente, una guerra interna, antes que la guerra contra el Estado que pregonan.

Surgidos en su mayoría de una alianza entre el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (Procup) y el Partido de los Pobres (PDLP) de Lucio Cabañas, e integrados en el Ejército Popular Revolucionario (EPR) que como tal se dio a conocer en el aniversario de la matanza de Aguas Blancas, los grupos armados guerrerenses han derivado en una serie de rompimientos que en la actualidad llegarían a formar unas veinte siglas.

De acuerdo con el periodista e investigador del fenómeno armado, Jorge Lofredo, “las siglas (de los grupos) expresan sus posiciones políticas y actúan militarmente en la disputa por un mismo espacio clandestino, la vía armada al socialismo, a la vez que el objetivo fundacional, la razón de ser de los insurgentes, se extravía hacia un destino incierto”.

Dentro de la historia pública de estos grupos, el EPR surgió con la alianza de 14 organizaciones, todas convocadas por el PROCUP-PDLP, con presencia en varios estados, pero al paso de los años fueron registrándose numerosos desprendimientos. El más importante hasta ahora ha sido el del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), que salió a la luz pública tras la matanza de El Charco, el 11 de junio de 1998.

Esta ruptura fue significativa porque implicaba la separación de toda la estructura guerrillera asentada en la entidad, pero apenas estaba en su etapa de gestación cuando el Ejército los sorprendió en una reunión clandestina y hubo un enfrentamiento donde murieron once indígenas y hubo cuatro detenidos, entre ellos los universitarios Erika Zamora Pardo y Efrén Cortés Chávez, liberados tras cuatro años de prisión.

El ERPI había fijado su postura ante el EPR en un documento que a estas alturas ya es histórico, denominado Ustedes y nosotros: dos EPR. En este documento, suscrito por los comandantes Aurora, Antonio (estos dos detenidos en octubre del 98), Santiago, Emiliano, Cuauhtémoc y Hermenegildo (éste último, el que firmaba los primeros comunicados del EPR), se establece que las diferencias ideológicas ya llevaban dos años de haberse planteado y la separación, siete meses.

En mucho, según este testimonio, la escisión se originó en una serie de intrigas promovidas por “un involucramiento, de viejo origen”, de un miembro de la Comisión Nacional de Inteligencia, el comandante Francisco, con el comandante Antonio, al parecer líder de la sección Guerrero del EPR, y una carta enviada por el comandante Nico, miembro del comité central eperrista, donde advertía una serie de errores y la presunta intención de los guerrerenses de separarse del grupo armado y constituir uno propio.

A raíz de esta ruptura, dijeron los erpistas en ese escrito, “llegamos a temer que el no comprender, o el no aceptar que prácticamente toda la estructura de Guerrero tomó unida esta decisión, pudiera llevarles a revivir la idea de la posible ejecución como solución viable”.

Esta fue la primera ruptura visible. Sin embargo, posteriormente, establece Jorge Lofredo en su texto Guerras íntimas, publicado en el semanario La Hora, de Oaxaca, “abundan las divisiones, mutuas acusaciones y ajusticiamientos, instancias que predominaron entre 1997 y 2001 y con un paréntesis hasta agosto 2004, cuando el Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres-Comando Justiciero 28 de Junio (CJ28) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) criticaron duramente la existencia del Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo (CJM23). El reciente asesinato de Miguel Angel Mesino (dirigente de la OCSS) ha desencadenado una nueva etapa de ajustes de cuentas entre grupos insurgentes”.

LOS 14 GRUPOS, “UN INVENTO”

Las divisiones, sin embargo, no empezaron poco después de haberse constituido en esa aglomeración de grupos guerrilleros que fue el EPR, sino desde el mismo momento de su constitución.

Según un texto emitido por el EPR el 9 de septiembre pasado, con el título Un poco más de historia, dicha unidad inicial nunca existió, y la unión de los 14 grupos con que arrancaría el movimiento guerrillero contemporáneo fue “un invento” creado para engañar al enemigo y para lograr que el pueblo creyera en su propuesta.

El descrédito que había tenido hasta ese momento el PROCUP-PDLP, vinculado con secuestros como el del banquero Harp Helú y del ex dirigente perredista Arnoldo Martínez Verdugo, y el asesinato de dos vigilantes de La Jornada en 1990, los llevó a buscarle una nueva identidad al grupo.

“Así es como se inventó que éramos 14 organizaciones llegando a un acuerdo que así se tenían que presentar, cuando en realidad eran las estructuras del PROCUP-PDLP”, establece.

Y prosigue el texto en otra parte: “Cuando –algunos compañeros que tenían cierto interés en tratar de desaparecer la historia de nuestro partido porque era una historia “negra” y pensaban que con eso no podríamos estar en la cresta de la ola, en los medios, con los intelectuales, analistas y académicos– proponen un cambio de nombre del partido y por tal motivo se acuerda realizar asambleas generales en donde se discutiera la propuesta”.

La mayor parte de las divisiones hace alusión a actitudes autoritarias y pérdida de rumbo, en algunos casos a vínculos de dirigentes con narcotraficates, a desorganización o en general a actitudes que sirven más al poder que dicen combatir, que al movimiento guerrillero.

“Así transcurre esta etapa (posterior al inicio, establece el EPR en su escrito) en donde ya se empiezan a generar choques localistas y regionalistas, resultado de una forma sociológica de ser y del nulo trabajo de formación política e ideológica. […] Sin embargo, se continúa desarrollando el trabajo, pero los “responsables” se van convirtiendo en un obstáculo con su actitud negligente en el trabajo y van perdiendo autoridad y se meten en la vorágine de la crítica por la crítica tratando de  justificar la indolencia y la pereza, utilizando el amiguismo para sostener en puestos que no les correspondían a quienes no eran capaces”.

Viene la ruptura con el nacimiento del ERPI. En su escrito Ustedes y nosotros: Dos EPR, los comandantes escindidos aseguran temer ser víctimas de ejecuciones por parte de sus anteriores compañeros eperristas.

Relatada tanto por el EPR en su documento del 9 de septiembre, como de la mayor parte de los grupos escindidos, a través de acusaciones mutuas, la crisis del movimiento guerrillero incluyó desde pérdida de disciplina y orientación de rumbos hasta ejecuciones “de quienes creían que eran policías”.

Después del ERPI, hicieron pública su ruptura con el EPR el Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres-Comando Justiciero 28 de Junio (CJ28) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) en 1994.

Luego aparecería el Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo (CJM23), que fue recibido con severas críticas por los dos anteriores, quienes incluso pusieron en duda su autenticidad. Los nuevos grupos a su vez advertían sobre la proliferación de “grupúsculos de actitud sanguinaria”.

El asesinato de Miguel Ángel Mesino Mesino, dirigente de la Organización Campesina del Sur –y señalado de ser dirigente del CJ28-, reactivó la guerra interna en declaraciones hechas a través de comunicados.

El EPR, por ejemplo, acusó de esta acción al Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MRLCB), nacido en 1999 y dijo que el origen del atentado era quedarse con el espacio de influencia de la OCSS. Sin embargo, más tarde otro grupo, desconocido hasta entonces, el Comando Popular Revolucionario La Patria es Primero, se adjudicó el ajusticiamiento, al igual que el del notario José Rubén Robles Catalán. El CPR-LPEP acusó a Mesino de estar vinculado con narcotraficantes, inteligencia militar y paramilitares. Otro grupo, las FARP, nacidas en el 2000, y vinculadas con el EPR, condenó también el asesinato de Mesino y criticó acremente al grupo que se responsabilizó del atentado.

“Nos parece muy extraño que hoy salgan siglas que no tienen sustento ni arraigo en el pueblo. ¿Acaso son membretes creados ex profeso para eliminar a dirigentes revolucionarios y a luchadores sociales tal como está sucediendo, amparándose en un lenguaje revolucionario?”, se preguntaban las FARP, y acusaban al CPR-LPEP de tener una actitud “delincuencial y paramilitar”.

Después de que el CPR-LPEP se adjudicó la muerte de Mesino, el EPR no volvió a criticar el atentado, como lo había hecho cuando creyó que el MRLCB tenía la autoría.

En octubre, apenas el mes pasado, se conoció una nueva división, ahora de las FARP, con el surgimiento del Comité de Resistencia Popular ¡Viva Villa! En su primer comunicado público, este grupo anunció su salida por las actitudes centralistas que se vivían en las FARP y por la relación de “un miembro de la dirección” con narcotraficantes y por utilizar a los combatientes en ajuste de cuentas entre narcos, y la orden de asesinar a un personaje de otra organización “al que consideramos revolucionario” con el que tiene diferencias políticas, y la orden de secuestrar a otro para incrementar su colaboración.

“Hace unos tres años esa persona regresó al EPR. Ahí está ahora y desde ahí utiliza las siglas de las FARP para avalar al EPR. Lo comisionaron a Guerrero”, establece el grupo.

“La represión –advierte Jorge Lofredo en su columna Posdata, en La Hora-, en tanto, acecha, y la razón de Estado se descarga con “todo el peso de la ley”: la seguridad nacional será su coartada. La razón política de cada organización vuelve mutuamente excluyente cualquier otra y la conclusión en múltiples escisiones definen el cuerpo guerrillero desde 1996, antes que una unidad recientemente reconocida como inexistente (invento es el exacto término eperrista)”.

 

Rechazan habitantes de Costa Grande presencia guerrillera en la región

7 abr

.[1]

Publicado en El Sol de Acapulco el 12 de junio de 1993

Roberto Ramírez Bravo

Primera de dos partes

Costa grande

Atoyac de Álvarez, Gro.- Sacerdotes católicos de tres comunidades de la Costa Grande, en la zona costera y en la sierra, coinciden: no hay presencia guerrillera en el área; su uso propagandístico es una estrategia del sistema para desacreditar a la oposición perredista local, para ejercer un mayor control político en los pueblos y para justificar la presencia policiaca y militar en la sierra.

En entrevistas separadas, los párrocos Orbelín Jaramillo, de Coyuca de Benítez; Máximo Gómez Muñoz, de Atoyac; y Rogaciano Zárate Brito, de El Paraíso, cuestionan la autenticidad de los llamamientos a la población para unirse a la guerrilla, aparecidos recientemente en esta cabecera mediante pintas en bardas públicas, rechazan cualquier posible brote guerrillero, y en cambio llaman la atención sobre la cada vez mayor presencia en el área del Ejército, de la Policía Judicial Federal y de la Motorizada.

De acuerdo con testimonios recogidos entre vecinos del lugar, aproximadamente desde la Semana Santa pasada empezaron a aparecer en esta ciudad pintas con leyendas como “Únete a la guerrilla”, “No te sientas solo, la guerrilla está contigo”, y empezaron a distribuirse subrepticiamente volantes con exhortaciones a respaldar un movimiento armado.

Ambos mensajes aparecen firmados por el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP). Las pintas más visibles se ubican en las viejas oficinas centrales del Inmecafé, actualmente abandonadas, junto a un logotipo del PRD; y frente a la sede de la Coalición de Ejidos de la Costa Grande, en la zona urbana de la cabecera municipal.

La pinta de bardas y la distribución de volantes parece coincidir con las descripciones hechas el lunes pasado por el presidente municipal interino de Acapulco, el priísta Antonio Pizá Soberanis, pero no con su versión de que estas formas de comunicación son utilizadas incluso en comunidades de la sierra y de que en algunas de ellas, como La Pintada, hay hasta “rusos que enseñan a los niños los preceptos del comunismo”[2].

EPR

PELIGROSO Y TENDENCIOSO HABLAR DE GUERRILLA: ORBELÍN

Para el párroco de Coyuca de Benítez, Orbelín Jaramillo[3], hablar de un presunto brote guerrillero puede ser “tendencioso y peligroso” porque en un estado tan pobre como el de Guerrero, en el que existe un nivel de desnutrición similar a Somalia y de analfabetismo igual a Haití, la mención de la guerrilla parece ser una estrategia del sistema para aumentar la represión en las comunidades y “no vamos a seguirle el juego”.

“El hambre y el descuido económico en que se ha caído tiene como consecuencia que el pueblo busque otros caminos de supervivencia, y esto va de la mano con que el pueblo se vaya llenando de armas, de violencia, de alcohol, de secuestros; se van degenerando todos los valores, desde los niños hasta los adultos, y se va creando aquí un estado de ingobernabilidad, porque aquí la ley que se impone es la del más fuerte. No resolver estas demandas sociales básicas violenta cada día más a nuestro pueblo, y si el gobierno no respeta en las elecciones la voluntad de la ciudadanía por un cambio, y si no invierte más en el campesinado en lugar de hacerlo sólo en lo que genera divisas e intereses para las trasnacionales, Guerrero será siempre un estado convulsivo y difícil de gobernar, porque es un pueblo abandonado y en la precarie, y por eso es un estado difícil y violento”, señaló.

-¿Qué efectos se advierten entre los campesinos, en las comunidades, ante el incremento de la presencia militar y policíaca en la región?

-Hasta ahora lo que se ha dejado sentir es más que nada un control, porque los cuerpos policiacos se han aumentado a partir del rechazo al gobernador, y como la oposición ha tomado la política de golpear todos los actos del gobernador, hay que evitar todo esfuerzo de fortalecer esta lucha. Más que narcotráfico, se trata de una forma de control político-ideológico, que no permite que el movimiento de resistencia avance, sino que buscan bloquearlo[4].

-¿Esto quiere decir que el narcotráfico es una especie de cortina de humo para encubrir una acción cuyo fondo en realidad es de control político?

-Sí, más que todo por la coyuntura electoral del 21 de febrero[5]. Porque el narcotráfico no transita por las carreteras, el narco tiene otros canales de movilización. Entonces es mentira que se vaya a reducir el narcotráfico a través de las vías públicas, porque ellos tienen otras estrategias. Entonces la política es otra.

-Aunque pudiera ser tendencioso y peligroso hablar de la guerrilla, el hecho es que el presidente municipal de Acapulco, es decir, una persona muy ligada al gobierno y por tanto muy cercana a sus políticas, haya hecho un pronunciamiento tan abierto, tan directo sobre la guerrilla, ¿podría implicar también una forma de encubrir acciones de corte político utilizando la guerrilla de la misma manera en que se utiliza el narcotráfico?

-Es un punto muy delicado y muy difícil de tratar a la ligera. Es como tirar la hebra para jalar la punta, como que es la manera de ir tanteando por dónde van las cosas, imaginándose cosas, y yo digo: cuando las cosas se dan, no se andan gritando ni se anuncian, simplemente se organizan y nacen. Y ahorita no creo que están las condiciones subjetivas para una medida de esa naturaleza. Las condiciones objetivas están dadas, la miseria es recrudecida, pero la conciencia de nuestro pueblo y su organización, no creo que lleguen a ese grado de respuesta.

-¿No hay indicios de células guerrilleras?

-No puedo responder a esa pregunta con objetividad.

-Varias personas en Atoyac manifestaron su sospecha de que las pintas pueden ser obras de policías…

-Como que el gobierno está buscando la manera de acelerar las cosas, de deslegitimar un proceso democrático para que la lucha del pueblo por un cambio pacífico se desvirtúe, y yo creo que buscarán todas las maneras de desorganizar y desarticular las fuerzas del pueblo, no solamente por estas elecciones del 93, sino para llegar a las elecciones presidenciales del 94 con un pueblo desorganizado. Se busca desarticular todo el movimiento, desarticularlo.

 lucio cabañas

SON LOS DEL GOBIERNO: GÓMEZ MUÑOZ

Con 11 años de vivir en la cabecera municipal de Atoyac, y 29 en el estado, el sacerdote de la Iglesia de Dios Único, de este municipio, Máximo Gómez Muñoz, señala: “Estas pintas las hicieron los mismos del gobierno”.

Sostiene en entrevista que en la Costa Grande existe un estado de violencia originado en los años 74-75, en los que más de 600 campesinos fueron desaparecidos acusados de colaborar con la guerrilla de Lucio Cabañas. La guerrilla, en ese sentido, dice, es posible, “porque es un estado de violencia, y en un estado de violencia, ¿qué se puede esperar?”

“La costa siempre ha sido violenta, hay un rescoldo de rencores, de odios y de injusticia. Y con 400 familias que tienen gente desaparecida, ¿quieren que vivamos en paz? Es imposible, no se puede así: mientras no se resuelvan los problemas fundamentales de justicia, no se puede estar en paz. Toda la ciudadanía está irritada, desde la costa hasta la sierra, desde la parte baja hasta la alta.

-¿De qué manera esa irritación puede traducirse en movimientos clandestinos como la guerrilla?

-Yo no sé. Vivimos en un estado de violencia, y lo que se puede esperar es la violencia.

-¿Hay algún punto de la costa, en la sierra, donde haya indicios de grupos guerrilleros?

-Yo tanteo que no. Como células, como algo ya formado, no. Pero sí hay un estado de violencia y que más tarde o más temprano tiene que estallar. Lo que hicieron en los años 74 para acá, puede ser una bomba de tiempo.

-¿Y las pintas convocando a la gente a unirse a la guerrilla?

-Esas las  pintaron los mismos del gobierno. Para explicar su presencia en el lugar. Están hasta el tope de soldados, y mandan otro batallón, y otro más, y entrenan aquí cerca. Hay gente tan sádica que le paga a otra para que le mienta la madre.

Gómez Muñoz critica los programas de despistolización puestos en marcha por el ejército en esa zona porque, asegura, “deja indefensos a los campesinos, quienes no pueden defenderse de los asaltantes”.

EN LA SIERRA NO HAY NADA: ZÁRATE BRITO

Responsable de la parroquia potencialmente más conflictiva, por estar ubicada precisamente en el corazón de la sierra atoyaquense, el sacerdote de El Paraíso, Rogaciano Zárate, deshace cualquier versión sobre la guerrilla con una frase: “aquí no hemos visto más gente armada que el Ejército, la Judicial Federal y la Motorizada”.

Con recorridos frecuentes por las comunidades más apartadas de la sierra, como Toro Muerto, Puerto Gallo, El Tambor, Las Delicias, algunos de ellos a media noche o por la madrugada, asegura no haber visto en sus viajes “nada relacionado con ningún movimiento subversivo”, incluso, señala que en ninguna de las comunidades a su cargo se han presentado casos de pintas convocando a la guerrilla o distribución de volantes. “Eso solamente pasa en la parte de abajo, en la cabecera, aquí no”.

Sin embargo, sostiene: “no hay tranquilidad en la sierra porque ahora no hay trabajo y los campesinos tienen necesidad de trabajar. Necesitamos agroindustrias en la sierra, que todos se pongan a trabajar, porque andar de flojo implica malos pensamientos, malos deseos, y el que no tiene ingreso tiene que andar asaltando en el camino”.

Entrevistado en la comunidad  de La Pintada, donde el alcalde acapulqueño Pizá Soberanis aseguró que hay rusos enseñando comunismo a los niños –de los cuales el reportero no vio ninguno-, el sacerdote refiere que en algunos casos el Ejército ha cometido excesos, pero en la mayoría da protección a los lugareños.

En cambio la Policía Judicial Federal y la Motorizada, se han caracterizado por sus excesos. Guerrilla, dice, “aquí no hay”.


[1] En realidad, este encabezado debería aludir, en lugar de “los habitantes” a “sacerdotes” que son los entrevistados.

[2] Antonio Pizá Soberanis, en ese tiempo presidente municipal interino, había tenido una plática con reporteros en el festejo por el Día de la Libertad de Expresión, y había dicho que cuando fue delegado del PRI en la Costa Grande –antes de asumir la alcadía- encontró guerrilla abierta por todas partes en la región.

[3] En el año 2000, Orbelín, uno de los sacerdotes que reivindicaban en Guerrero la Teología de la Liberación, moriría en un extraño accidente en carretera. El semanario La Palabra presentó fotografías donde, según la trayectoria del vehículo en que viajaba, habría indicios de que podría haberse tratado de un atentado. Nunca se investigó esta posibilidad.

[4] Jaramillo se refería al conflicto poselectoral después de la elección de Rubén Figueroa Alcocer como gobernador, que tuvo un movimiento en contra por parte de la ciudadanía, encabezada por el ex candidato perredista Félix Salgado Macedonio.

[5] Fecha de la elección de gobernador.

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